En política, los símbolos pesan tanto como las cifras. La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a La Paz con motivo de su primer informe de gobierno tuvo un detalle que no pasó inadvertido: la fuerza que Los Cabos imprimió a la convocatoria. Aunque el escenario fue el estadio Arturo C. Nahl, en la capital del estado, fue la presencia del alcalde Christian Agúndez Gómez, acompañado de un amplio contingente de cabeños, la que inclinó la balanza y terminó por dar al evento un lleno total.

Más allá de buscar reflectores o la foto en el templete, Agúndez jugó un papel distinto: el de articulador. Su capacidad de convocatoria no se limitó a trasladar simpatizantes; se trató de mostrar, en un espacio político de primer nivel, que Los Cabos no es únicamente el motor turístico y económico de Baja California Sur, sino también una fuerza social y política con peso propio. En ese sentido, la presencia organizada desde el sur del estado fue clave para reforzar la narrativa de respaldo a la presidenta, pero también para subrayar que el municipio se mueve con agenda propia.

Esa agenda tiene nombre y apellido: agua. En medio del entusiasmo político, el alcalde aprovechó para hacer llegar a la federación los proyectos más sensibles para la población cabeña: la ampliación de la desaladora #1, nuevas plantas de tratamiento y la urgente infraestructura de drenaje y aguas residuales. Lo mismo con obras que reconfiguran el futuro del municipio, como el Hospital Regional de 260 camas, el paso a desnivel en San José del Cabo, universidades en La Ribera y Cabo San Lucas, y la reubicación de la planta de tratamiento del estero. No son promesas al aire; son gestiones ya planteadas que buscan equilibrio entre el desarrollo económico y social.
La diferencia entre figurar y hacer política real se notó. Mientras algunos se conformaron con ser espectadores de un evento histórico, Christian Agúndez operó desde la trastienda y en el terreno, asegurando tanto la fuerza de convocatoria como la interlocución directa con la federación. Una combinación que, en tiempos de definiciones, habla del peso creciente de Los Cabos en el tablero estatal y del estilo político de su alcalde: menos discurso y más gestión, menos pose y más presencia.

En suma, la visita presidencial no solo consolidó el liderazgo nacional de Claudia Sheinbaum, también dejó claro que en Baja California Sur hay un municipio que sabe hacerse notar, aun cuando el reflector esté a kilómetros de distancia.


